domingo, 6 de enero de 2008

Algo huele a podrido en la Embajada de Pekín

Hace días que circula por la red, el crochet que en forma de declaraciones Pedro Nueno, Director Ejecutivo de la prestigiosa Escuela de Negocios CEIBS de Shanghai, ha asestado a Carlos Blasco, Embajador de España en China: "Tenemos un Embajador que es una absoluta nulidad". Absoluta claridad la de Don Pedro para expresarse y viva prueba del espíritu cainista que define el carácter español.

El nuevo Embajador presentó credenciales en 2006 coincidiendo con la celebración del Año de España en China, toda una perita en dulce que tiene la pinta de acabar siendo lo que parece, la fiesta de fin de curso de un colegio cambiando a los alumnos de la ESO por Sara Baras y D. Carlos que se ha pasado el año en el coche oficial camino del aeropuerto a recoger autoridades españolas va a pasar a la historia por ser el Embajador que redujo la jornada laboral de la Embajada hasta las dos de la tarde y el que quiso construir una piscina en su residencia. Muestra clara de las ganas de trabajar con las que el diplomático llegó a China.

Ahora el Director Ejecutivo del CEIBS le ha dejado con las vergüenzas al aire enfrente de la colonia española residente en China que a pesar de lo mucho que le hace la pelota en las recepciones en las que Embajada ofrece queso manchego y vino de Rioja espera oportunidades como está para poner a caldo a todo aquel que pisa moqueta oficial.

Tal vez, el foro y el momento no sean los adecuados para criticar la gestión del Embajador cuando apenas ha concluído el año español en China y cuando todavía no se han visto los resultados de dicho año (si es que hay ) pero lo que ha dicho D. Pedro Nueno refleja el sentir de gran parte de la población española en China, la única diferencia es que éstos no se mojan en público no les vayan a dejar sin queso.

2 comentarios:

chinochano dijo...

como está el patio...

creo que Pedro Nueno no debería haber dicho esas cosas en la radio, si tiene problemas, que los trate personalmente con el embajador o con instancias más altas en Exteriores.

Por otro lado, no creo que se le pueda culpar al embajador del éxito o no del Año de España (algo que es totalmente subjetivo, a mí por ejemplo me parece que salió bien). Había otro embajador para ello, el señor Pablo Bravo.

Haters dijo...

Pues que limpien!