martes, 8 de octubre de 2013

Un viaje


No recuerdo cuando empezó este viaje.  Solo recuerdo los pueblos de la campiña inglesa, uno tras otro, alejarse tras el cristal y los nombres de sus pubs pétreos y silenciosos: la taberna, el arado, la vaca roja.

Gary Dale al volante con su eterna sonrisa y su cháchara incesante. Más curvas y más cambios de rasante y cruzar el Tyne al atardecer  con las luces tenues y plomizas de Newcastle al fondo. Aquella tarde mi madre cumplía 60 años . Llamé.
-“Mamá felicidades”,  “mamá te quiero”. Acerté a decir mientras me desataba el nudo de mi garganta.

No recuerdo nada más. Gary me llevó al hotel y se despidió hasta la mañana siguiente . Sentado en la cama abrí el cajón de la mesita de noche. Había una Biblia. Si el hotel hubiera tenido un par de estrellas más, el servicio de atención al cliente habría dejado una parabellum.

Me quedé dormido. Cuando desperté estaba sentado en un tren. Acababa de cruzar la frontera entre China y Hong Kong. Llovía.

lunes, 22 de julio de 2013

Recuerdos

Recuerdo las tardes de Julio pegajosas como moscas
en la ciudad salvaje y brutal.
Recuerdos los amigos que un día fueron casi sin querer recordar.
Y el ruido de fondo,
era fondo y era más,
ahora es un piedra que avanza al océano abismal.

Recuerdo la familiaridad de caras extrañas, hombres y mujeres, por igual.

El tiempo pasa, es verdad
y los días y las hojas y las metáforas
y todo queda lejos y perdido como un jueves de infancia.

viernes, 8 de abril de 2011

¿Dónde está Ai Weiwei?

Si alguien creyó que la concesión del Nobel de la Paz a Liu Xiabo supondría un avance en la lucha por la democracia y por los derechos humanos en China, simplemente subestimaba el poder del regimen comunista. Es más, aquella medida ha traido más control, más represión y menos libertad por parte del Estado rufián. Al país de los 1300 millones de habitantes no le quedan más de un 1,3 librepensadores. Detenido Liu y silenciado Ai Weiwei, la luz se vuelve a apagar.

La disidencia no existe, más allá de cuatro profesores universitarios y un par de artistas bohemios. La coacción, la intimidación, el matonismo y en última instancia los tanques se han mostrado efectivos a la hora de atajar de raíz cualquier intento de rebelión cívica. Los chinos mortales han interiorizado muy bien el mantra de la democracia no es para nosotros y hay que reconocerle el mérito al Estado rufián de vender esa moto.

Occidente sigue con su estrategia del palo y la zanahoria en sus relaciones con la nueva superpotencia. Bien sé yo que si en lugar de la bomba atómica, China tuviera petróleo hace tiempo que los F-18 habrían dejado algún recadito contundente en el Renmin Dahuitang.