martes, 5 de junio de 2007

Peace Hotel


El Hotel Paz es uno de los edificios con más solera de Shanghai. A pesar de su evocador nombre, el hotel se sitúa en el 20 de Nanjing Lu a la altura del Bund, precisamente una de las zonas más efervescentes y vivas de la ciudad. En sus origenes, el lugar era ocupado por la Casa Sassoon, propiedad de Victor Sassoon, famoso magnate que dominó el negocio inmobilario en la primera mitad del Siglo XX.

El edificio tiene un total de 12 plantas que alcanzan 77 metros de altura, siendo las tres últimas las que le otorgan la peculiar forma piramidal al conjunto. La terraza que se sitúa en la base de la pirámide ofrece las mejores vistas del Huangpu y del supersónico perfil de Pudong.
El hotel empezó a construirse en 1926 y en un principio fue diseñado para albergar oficinas. Más tarde, el Hotel Cathay ocuparía de la planta cuarta a la octava y en 1956 finalmente, el edificio recibió su actual denominación.

Tanto el interior como el exterior del edificio dominan las formas rectas, destacando los elementos decorativos del frontón y aleros de matices Modernistas. Las ventanas estrechas y altas y la fina superficie exterior acentúan la verticalidad del hotel, en contraste con la horizontalidad predominante a este lado del Huangpu.

Los motivos orientales en granito y bronce otorgan una marcada personalidad al Peace Hotel pero nada comparable a la famosa banda de Jazz que ameniza las veladas del vetusto hotel. El alma del lugar. Desde el pasado mes de abril, los chicos de la Old Jazz Band han ido a tocar a otro sitio. El hotel ha cerrado las puertas hasta 2010 que volverá a abrir al público con una nueva cara. Esperemos que no le dejen la nariz demasiado respingona.

lunes, 4 de junio de 2007

Halfpats: Los medio expats

Los amantes de las etiquetas y de los nombres ingeniosos están de enhorabuena. A partir de ahora ya tienen una nuevo calificativo para denominar a los extranjeros que residen y trabajan fuera de su país y no se trata de "inmigrante de mierda" que ese ya se inventó hace mucho tiempo. Ahora lo que realmente se lleva es el halfpat.

Cuando los trabajadores del llamado primer mundo son destinados a países en desarrollo, exóticos o a lugares que no aparecen en los mapas reciben el nombre de personal expatriado o expats. Los expats son directivos altamente cualificados, con amplia experiencia en su sector de procedencia que reciben el encargo de poner en marcha las operaciones en el país de destino y contagiar de su sabiduría y experiencia al equipo local. A cambio, su retribución suele alcanzar cifras de 6 dígitos y a esto hay que sumarle el package (casa, conductor, viajes, seguro médico...).

Pues bien, el expat cotiza a la baja en China. El hafpat está de moda. Un halfpat equivale a medio expat o en otras palabras, es un expat mileurista. Las principales razones del fracaso de los expats hay que buscarlas en la falta de conocimiento del país de destino, desconocimiento de la cultura y del idioma. Caldo de cultivo para la aparición de malentendidos, problemas y choques culturales que a la larga acaban mermando la moral del expat y precipitando su huída, bien a otro destino bien a su país de orígen.

Por contra, el compromiso del Halfpat con el país de destino, en este caso China, es mucho más estable. El Halfpat lleva de 2-5 años en China y por tanto, ya conoce los usos y costumbres de la cultura local y el idioma. Además de poseer una red de contactos extendida por todo el país que no conviene desestimar. En definitiva, la probabilidad de éxito del Halfpat en China es mayor que la de su competidor el Expat.

Las empresas se deben enfrentar al trade-off. Experiencia en el mercado de destino o experiencia en la empresa. Desafortunadamente, ambas cualidades es muy difícil encontrarlas en una sola persona.

Richard Brubaker, Director de China Strategic Development Partners es el padrino del término. Ahora solamente, queda dar nombre a aquéllos ejecutivos que sin abandonar la residencia en su país de origen, viajan de manera frecuente a China, algunos cada mes, para hacerse cargo del negocio en cuestión. Bipats, Nopats, Inpats?... Qué alguien arroje un poco de luz en esta cuestión!

viernes, 1 de junio de 2007

Alain Robert Vs Han Qinzhi: Razones para no saltar desde la Torre Jin Mao


Alain Robert es un suicida con suerte cuya afición favorita es la de escalar edificios emblemáticos sin elementos de seguridad y con la mera ayuda de unos pies de gato y una bolsa de polvo adherente. La Torre Sears de Chicago y las Petronas en Kuala Lumpur son cimas que ya ha coronado con éxito y cuentan que un día se subió al obelisco de la Plaza de la Concordía para tener mejor cobertura. Un auténtico loco capaz de animar las vidas de aburridos blogueros y de becarios aspirantes a periodistas.

Hasta ayer, si había una torre que se le ha resistía esa era la Jin Mao de Shanghai y no precisamente por su dificultad. Alain Robert de profesión hombre araña, intentó en vano hace unos años convencer a las autoridades chinas para que le dejaran escalar la torre que subtitula este blog. No sólo no obtuvo el permiso si no que además se le amenazó con la carcel ante lo cual, no tuvo más remedio que desistir de su propósito.

Justo una semana más tarde, Han Qinzhi, impulsado por una fuerza interior escaló la torre Jin Mao con ropa de calle y con zapatos (seguramente serían del cocodrilo). Esta hazaña no debió sentar muy bien a Robert que cuando se enteró de la noticia dijo que su hijo de 6 años también lo podría haber conseguido y que él lo habría hecho con una mano. Han una vez detenido no pecó de la arrogancia del francés y lamentó haber puesto su vida en peligro y la de los peatones ante una eventual caída.

Ayer fue el día del desquite para el Spiderman francés. Según cuenta el Shanghai Daily Robert empleó apenas 1 hora y 20 minutos en subir y bajar los 88 pisos del rascacielos con forma de pagoda. Ni tan siquiera la lluvia y el viento le impedieron llevar a cabo su hazaña. Al descenso, la policía le estaba esperando para poner fin a este arriesgado acto de promoción de Spiderman 3.